IMPACIENCIA

 

Me urge que me ovales tu guarida

para que todos sepan,

para que deje yo de cuestionarle al aire

que eres tú posible,

que vas a alborear cada vez más humano,

hasta que nadie note tus dos alas de ángel

CANCIÓN DE CUNA

 

Pequeña criatura de los mundos celestes:

Espero que me escuches,

deseo que me escuches como, al rezar, deseo

que lo haga mi Dios.

Yo sé que estás ahí,

has de prestarme oídos

y aprender la canción

de mi voz temblorosa.

Aunque sea invisible,

mi vibrante ternura

habrá de ser primera en conocerte.

Será mi mensajera,

mi novicia ocasión de envolverte en mi arrullo

la que luego te guíe a mis brazos de agua temerosa.

Necesito que oigas mis palabras de espuma

muy antes de que sepas lo que son las palabras,

antes de que imagines mi boca ni mis labios

quiero que tus oídos

-diminutos ocasos transparentes-

se empapen de una música

que te daré con calma

y habrá de protegerte, para siempre, del odio.

ORÍGENES

 

Me sobran las farolas,

el asfalto y el humo,

estas ropas de asfixia,

la jaula del zapato.

Me faltan horizontes,

tierra bajo los pies,

aire no embotellado,

vida no confinada

a unas cuantas macetas.

Ahora que mi cuerpo,

como una hembra más,

prepara sus entrañas

para mostrar la luz,

quisiera recluirme

en cualquier selva ignota

sin tantas imposturas,

volver a los orígenes

que nunca conocí

y sentir que soy parte

del ciclo de la vida.

ECOGRAFÍA

 

Una semana solo

para que una de esas alucinantes máquinas

nos deje contemplar tu singladura.

Serás una princesa del teatro de sombras,

y en la magia chinesca podremos desvelarlos:

un brazo, una barriga,

una pierna movida por un hilo invisible,

la posible mirada de un ojo que no ve,

y un corazón que late

más fuerte que una lámina

enorme de metal que vibra al viento.

En muy pocos minutos cerrará la función

pero habremos bebido

del pozo de ilusión

hasta el siguiente pase.

ECOGRAFÍA

 

Una semana solo

para que una de esas alucinantes máquinas

nos deje contemplar tu singladura.

Serás una princesa del teatro de sombras,

y en la magia chinesca podremos desvelarlos:

un brazo, una barriga,

una pierna movida por un hilo invisible,

la posible mirada de un ojo que no ve,

y un corazón que late

más fuerte que una lámina

enorme de metal que vibra al viento.

En muy pocos minutos cerrará la función

pero habremos bebido

del pozo de ilusión

hasta el siguiente pase.

PREPARADA

 

Dispuesta ya a sentir

al partirse, el dolor de la semilla,

el de la tierra que aja sus entrañas,

el fuego de un volcán que se consume,

el miedo de una nube que se queda sin lluvia,

la muerte de la cáscara del huevo,

el olvido de un río de sí mismo

con tal de que acabemos con mi vida

y pueda nacer madre entre tus brazos.